Los lunes y los jueves, toca comer con mi jefe. Hablamos de muchas cosas, y aunque respetemos nuestras distancias, nos contamos, sin darnos cuenta, alguna de nuestras intimidades.
Pedro, el dueño del restaurante, nos saluda siempre y se queda a charlar un rato, en el tiempo del café. Es muy educado, fantastico.
Eugnia, antes, nos ha atendido maravillosamente bien. Nos ha regalado una mirada y una sonrisa. Es guapisima, una copia de Penelope Cruz. De vez en cuanto, nos abre el balcón de sus ojos y nos sonrie.
Todo esto me hace pensar que debemos recordar estas cosas, que todo no esta tan mal y que muchas personas, nos acompañan todos los días con su presencia y que debemos aprovechar esas cosas para ser más felices.
No estamos tan solos. No todo es tan malo. Hay muchas cosas buenas a nuestro alrededor y debemos recordarlo siempe.
No somos islas, a poco que pensemos, las islas estan unidas por abajo, sujetas a tierra firme. Las islas existen, son pequeñas porciones de tierras altas que salen a la superficie, solo eso.
Ricardo, nos recibe muy bien en su bar los fines de semana, cava para Menchu y cerveza para mi, todo esta riquisimo. Su esmerado trabajo y su atención, se nota en todas las cosas que hace.
Juan y su padre nos arreglan el coche cuando algo no funciona bien. Siempre puedes contar con ellos.
No quiero ver los telediarios, porque muestran la faceta mas dura de la vida. Es real, pero no solo existe eso. No solo esa faceta. La vida es algo más que todo eso.
Es evidente que ni La India, ni Cuba, sean los paises ideales para ser felices, pero quisera también observar una parte de la vida que esta llena de una buena convivencia y donde es posible cohabitar con todos.
Es evidente que yo solo no podré solucionar todas las miserias del mundo. Ni el Papa, ni El Dalai Lama, ni todas las personas espirituales que existen, porque lo bueno y lo malo andaran siempre juntos, como dos enamorados en el filo de la navaja. Asi es la vida.
Que tenemos que ser activos en el ayudar, en la compasión, y en la convivencia, pero también, ser activos en la alegría y en esa sonrisa, que abre todas las puertas.
Todas las personas que nombro, acaban por ser para mi, y pienso que para ellos también, la terapia que todos necesitamos. Todos acabamos comentando cosas , que nos duelen y nos alegran. Aconsejamos y somos aconsejados. Y en el hablar, vamos conformando las cosas que nos preocupan y tomamos decisiones. Vivimos.
Tiro del hilo, y me doy cuenta que mi vida esta hecha de relaciones cotidianas, que parecen invisibles, pero que son reales y que me animan a seguir a delante y que solo, esperar que sucedan, me siguen alegrando cada día, y que me ilusionan.
Es cierto que en algún momento, el encanto se truncará y algo desequilibrará las cosas, porque todo es cambiante en la vida. Pero en el fiel de la balanza, pesa siempre más lo bueno que lo malo.
Que yo, siempre, regalaré primero mi sonrisa y esperaré que la vida me de siempre la esperanza de poder adaptarme a los nuevos cambios, para seguir viviendo en la alegría, en la ayuda, en la compasión y en el buen hacer de las cosas.
Que la belleza de lo cotidiano, me anime a pintarme, cada día, la boca de azul y de miel, para que
de ella, solo salgan palabras del color del buen cielo y el buen mar y tan dulces como la miel, para poder compartir mi vida con todos las personas que forman parte de mi entorno y de mi vida y que mis manos, de la mano del viento, esten siempre unidas a aquellos que las necesiten.
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