domingo, 3 de febrero de 2008

erase una vez...

Erase una vez un criado que todos los dias recorria un largo camino para traer agua a su amo. Una de las cantaras, estaba agrietada y parte de su contenido se iba perdiendo en cada viaje. Apesadumbrada, un día, la cantara le habló, diciendole que lamentaba que cada vez perdiera parte del agua por el camino. El criado la consoló, diciendole que ya lo sabia, pero que estaba encantado con lo que sucedia. Había plantado una semillas de flores y cada día las regaba con las gotas que caian de la cantara. El camino era cada vez más hermoso y eso le llanaba de alegría.

Muchas veces nos preocupamos demasiado por llegar a la perfección, por conseguir una meta y no nos damos cuenta, que también, el día a día, esta lleno de alegría y de sentido cuando procuramos que nuestro entorno este cada vez mejor, en todos los sentidos. Esta es para mi la auntentica revolución que yo puedo hacer. No seré una cantara perfecta, pero regaré con mis pequeñas gotas todo lo que me rodea. Pensaré que no es más importante la meta como el camino hasta ella, que es la vida. Recordaré que la belleza de lo sencillo, es tan clara y sutil, que muestra su grandeza por si misma, y que cuando la miras con ojos nuevos, te muestra su evidencia y se abren el corazón y los sentidos.

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