sábado, 9 de febrero de 2008

La belleza de lo cotidiano (2ª parte)

Los lunes y los jueves, toca comer con mi jefe. Hablamos de muchas cosas, y aunque respetemos nuestras distancias, nos contamos, sin darnos cuenta, alguna de nuestras intimidades.
Pedro, el dueño del restaurante, nos saluda siempre y se queda a charlar un rato, en el tiempo del café. Es muy educado, fantastico.
Eugnia, antes, nos ha atendido maravillosamente bien. Nos ha regalado una mirada y una sonrisa. Es guapisima, una copia de Penelope Cruz. De vez en cuanto, nos abre el balcón de sus ojos y nos sonrie.
Todo esto me hace pensar que debemos recordar estas cosas, que todo no esta tan mal y que muchas personas, nos acompañan todos los días con su presencia y que debemos aprovechar esas cosas para ser más felices.
No estamos tan solos. No todo es tan malo. Hay muchas cosas buenas a nuestro alrededor y debemos recordarlo siempe.
No somos islas, a poco que pensemos, las islas estan unidas por abajo, sujetas a tierra firme. Las islas existen, son pequeñas porciones de tierras altas que salen a la superficie, solo eso.
Ricardo, nos recibe muy bien en su bar los fines de semana, cava para Menchu y cerveza para mi, todo esta riquisimo. Su esmerado trabajo y su atención, se nota en todas las cosas que hace.
Juan y su padre nos arreglan el coche cuando algo no funciona bien. Siempre puedes contar con ellos.
No quiero ver los telediarios, porque muestran la faceta mas dura de la vida. Es real, pero no solo existe eso. No solo esa faceta. La vida es algo más que todo eso.
Es evidente que ni La India, ni Cuba, sean los paises ideales para ser felices, pero quisera también observar una parte de la vida que esta llena de una buena convivencia y donde es posible cohabitar con todos.
Es evidente que yo solo no podré solucionar todas las miserias del mundo. Ni el Papa, ni El Dalai Lama, ni todas las personas espirituales que existen, porque lo bueno y lo malo andaran siempre juntos, como dos enamorados en el filo de la navaja. Asi es la vida.
Que tenemos que ser activos en el ayudar, en la compasión, y en la convivencia, pero también, ser activos en la alegría y en esa sonrisa, que abre todas las puertas.
Todas las personas que nombro, acaban por ser para mi, y pienso que para ellos también, la terapia que todos necesitamos. Todos acabamos comentando cosas , que nos duelen y nos alegran. Aconsejamos y somos aconsejados. Y en el hablar, vamos conformando las cosas que nos preocupan y tomamos decisiones. Vivimos.
Tiro del hilo, y me doy cuenta que mi vida esta hecha de relaciones cotidianas, que parecen invisibles, pero que son reales y que me animan a seguir a delante y que solo, esperar que sucedan, me siguen alegrando cada día, y que me ilusionan.
Es cierto que en algún momento, el encanto se truncará y algo desequilibrará las cosas, porque todo es cambiante en la vida. Pero en el fiel de la balanza, pesa siempre más lo bueno que lo malo.
Que yo, siempre, regalaré primero mi sonrisa y esperaré que la vida me de siempre la esperanza de poder adaptarme a los nuevos cambios, para seguir viviendo en la alegría, en la ayuda, en la compasión y en el buen hacer de las cosas.
Que la belleza de lo cotidiano, me anime a pintarme, cada día, la boca de azul y de miel, para que
de ella, solo salgan palabras del color del buen cielo y el buen mar y tan dulces como la miel, para poder compartir mi vida con todos las personas que forman parte de mi entorno y de mi vida y que mis manos, de la mano del viento, esten siempre unidas a aquellos que las necesiten.

La belleza de lo cotidiano (1ª parte)

El viernes, almorcé con Rafa. Todo un ritual que comienza antes de las diez, después de poner en orden el trabajo de toda la mañana, con el almuerzo. El mismo bar de pueblo. Tortilla de berenjena y un camarero, Raul que nos regala su sonrisa, siempre. " dos de lo de siempre" . Que nos cuenta cosas de ese Valencia CF, que siempre va regular. Hasta el café, sonrie diciendo " dos cafes del Valencia". Rafa y yo, analizamos las cosas que pasan, opinamos, contamos, nos reimos un poco de todo y disfrutamos de ese bocadillo de los viernes que ya es sagrado para nosostros. Comentamos la loteris del jueves y esperamos con impaciencia que algún día nos toque alguno de los seis numeros que jugamos cada semana.Esto me hace recordar, que durante el día nos suceden muchas cosas, que no nos damos cuenta, y que nos hacen bien. Y lo digo, porque sucede, que hay personas que forman ya parte del paisaje, de lo cotidiano de todos los días. Tiro del hilo, y encuentro recuerdos de esas personas, que nos acompañan en nuestra vida, que sin ser nada de nosotros, nos hacen felices con sus sonrisas y sus palabras amables. Alejandro, el frutero de la calle, es genial, no le gusta la fruta, y sin embargo, la vende bien. Siempre te regala alguna cosa, y te pregunta por todo. ¿ Qué tal estas Kike?. Es muy simpatico y siempre tiene la palabra amable para cada uno y recuerda el nombre de todos. Enrique es el vendedor de la pescaderia de Mercadona, siempre tan atento, aconsejandote lo mejor y explicandote como cocinarlo para que este más bueno. " yo le pongo un poco de...".
En la tienda de ordenadores, estan Jose y Paco, saben de todo y no son caros. Jose es muy picaron, sale de la tienda de vez en cuando a fumarse un cigarrilo y poder ver a las chicas guapas que pasan y a las que premia con algún piropo. En el banco, también, Justo y Antonio, son fantasticos, aconsejandome siempre que es lo que más con interesa hacer. Es fantástico como todos acompañan con su sonrisa y esa pizca de alegría todas las cosas que hacen. ¿ Será ese el secreto de la vida ?. Creo que si, que las cosas cotidianas, como el mismo cuento de los niños por la noche, nos hacen sentirnos bien. Que sin darnos cuenta se crean hilos invisibles que nos unen a los demas y nos convierten el entorno en un lugar más agradable. Cesar ha estado en La India y en Cuba. Mucha miseria, decia Pepe. Pero César dice que no, que ha visto humildad y alegría en las personas, y que le gustó verlo y vivirlo allí. Me encantó ese punto de vista.
Paso, muchos días, cuando dejo a mi hija en su gabinete, por el cementerio donde esta mi padre enterrado, y eso me hace sentirme, también, cercano a la historia de mi vida y otra vez, ese hilo invisible me sujeta a todas las cosas que han formado parte de mi historia.
En la farmacia de enfrente, las chicas son fantásticas. Otra vez la sonrisa forma parte del paisaje y todo lo convierte en más agradable. Personas, sonrisas y palabras amables forman parte de ese
paisaje cotidiano, que a menos nos demos cuenta nos rodea todos los días y nos hace la vida comoda y más llevadera. Es la belleza de lo cotidiano.

domingo, 3 de febrero de 2008

erase una vez...

Erase una vez un criado que todos los dias recorria un largo camino para traer agua a su amo. Una de las cantaras, estaba agrietada y parte de su contenido se iba perdiendo en cada viaje. Apesadumbrada, un día, la cantara le habló, diciendole que lamentaba que cada vez perdiera parte del agua por el camino. El criado la consoló, diciendole que ya lo sabia, pero que estaba encantado con lo que sucedia. Había plantado una semillas de flores y cada día las regaba con las gotas que caian de la cantara. El camino era cada vez más hermoso y eso le llanaba de alegría.

Muchas veces nos preocupamos demasiado por llegar a la perfección, por conseguir una meta y no nos damos cuenta, que también, el día a día, esta lleno de alegría y de sentido cuando procuramos que nuestro entorno este cada vez mejor, en todos los sentidos. Esta es para mi la auntentica revolución que yo puedo hacer. No seré una cantara perfecta, pero regaré con mis pequeñas gotas todo lo que me rodea. Pensaré que no es más importante la meta como el camino hasta ella, que es la vida. Recordaré que la belleza de lo sencillo, es tan clara y sutil, que muestra su grandeza por si misma, y que cuando la miras con ojos nuevos, te muestra su evidencia y se abren el corazón y los sentidos.